Termino este post en la estación de Atocha, de camino a Alicante, mientras sigo a tres twitteros (cuyos nombres me reservo por beneficio de la duda) que continuan celebrando, dale-que-te-pego, proyectos y candidatos con un entusiasmo sospechosamente uniforme, así que me pregunto, ¿no será que les pagan por hacerlo?
En las redes sociales la gente debería reconocer, mojarse, posicionarse, ser franca cuando hace algo pagado. En estos casos deberíamos exigir algunas reglas básicas de transparencia:
- Si te pagan para que lo hagas, debes dejarlo meridianamente explicitado: “oye, estoy trabajando, y me propongo hacer este trabajo lo más interesante para ti”.
- Si no te pagan, pero hay alguna otra contraprestación en cartera que va a condicionar tu independencia (no te pagan ahora, a cambio de trincar algo en el futuro: un puestecito, una influencia que te flipa, un escaparate donde exponerte a miles de potenciales seguidores, una entrada para estar-donde-hay, etc.), entonces tendrías que reconocer que tu opinión está condicionada. ¡¡Me da lo mismo como los hagas, pero hazlo!!
- En cualquiera de los dos casos anteriores, por favor, ahórrate los adjetivos y adverbios que implican juicios, no me valen, estas metido/a en una operación de outsourcing de auto-bombo. Pero no te preocupes que quitando eso, sigues teniendo trabajo porque te queda muchísimo que contar de interés para la gente; por ejemplo, difundir hechos contrastables, estadísticas útiles, intenciones y propuestas de quien te contrata. Todo esto es legítimo, y conviene que alguien lo haga bien.
Lo de reconocer esto a menudo no se hace porque la eficacia de la jugada se basa precisamente en una suerte de engaño-de-guante-blanco. Se usan los medios sociales no solo por el creciente grado de penetración que tienen en ciertos segmentos de votantes-compradores potenciales, por su cantidad de audiencia potencial; sino también porque suponen una mejora en la credibilidad del mensaje. Es un perfecto complemento (o sustituto) de la publicidad.
El mensaje transmitido por redes sociales es más eficaz y rentable en la medida que no se sirve en la barra como publicidad. Los magos de la mercantilización del Social Media Marketing buscan obsesivamente eso: canales, mensajeros y contenidos que inoculen (el mismo mensaje interesado y controlado de la) publicidad pero con una sana apariencia de conversación desinteresada y espontanea. Ahí está el santo Grial por el que se matan las agencias publicitarias y los “influenciadores” que quieren monetizar sus activos de followers, blogowers y fans.
Me preocupa el asunto. Por ese camino nos cargamos las redes sociales, y las convertiremos en aliviaderos de hipocresía. Mentira por un tubo, gente aparentando lo que no es, y trapichando con su influencia; además de seguidores frustrados al descubrir que tampoco en este medio se pueden aislar de la mentira industrializada que significa la publicidad en TV y radio (obviamente, no se pueden relajar).
De modo que uno tiene sobradas razones para desconfiar cuando ve a alguien que habla siempre bien, y con inusitada frecuencia, de un producto, servicio, empresa o candidato-a-las-elecciones-de-lo-que-sea, usando adjetivos del tipo “extraordinario”, “genial”, “brillante”, y un largo etcétera.
Todavía dejo un espacio para comportamientos genuinos, que los hay. Cabe la posibilidad de que esas personas lo hagan por pasión sincera, porque de verdad se identifiquen con el tema, y quieran colaborar desinteresadamente en la difusión de un mensaje que les gusta. Si es así, uno espera que lo expliquen, y que expliciten su independencia: “quiero dejar constancia en este blog que no me une ninguna dependencia mercantil, ni de otro tipo, con esta empresa, partido político o persona, y que soy totalmente independiente en mis opiniones”.
Podrían mentir, es cierto, pero al menos eso ha quedado documentado, y llegado el caso, podría verificarse. Si nos enteramos después que había pagos de por medio, no podrá decir nunca que jamás lo negara. La ambigüedad del silencio es cultivo fácil para la impunidad.
OJO, ser independientes no significa ser objetivos. Nadie es totalmente objetivo. Esa es también una mentira cochina. Pero en los Social Media la independencia tiene una importancia vital porque significa que tu voz no está “comprada”. Que lo que dices es realmente lo que piensas, aunque eso que pienses esté marcado por tu subjetividad personal, que lo estará siempre.
No es lo mismo estar equivocado/a porque tu percepción sea errónea, por neuras, prejuicios, ilusiones y manías, que porque alguien te haya encargado el mensaje a cambio de pasar por caja.
¿Qué piensas de esto? ¿Todo vale?
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Tags: community manager, franqueza, honestidad, independencia, innovación, marketing, marketing 2.0, outsourcing, publicidad encubierta, redes sociales, servicios de pago, Transparencia, Web 2.0
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¿Todo vale? Para el que pretende mantener su credibilidad a lo largo del tiempo, no.
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Hola, Amalio:
Yo también me siento preocupado por este asunto. De hecho, pienso que es uno de los asideros argumentales que van a encontrar todos los que quieren confirmar la “profecía autocumplida” del “ya te decía yo que eso de las redes no merecía la pena”.
La evidencia es que este tipo de usos son expresión de los valores predominantes en una cultura del trabajo en la que es lícito cualquier medio que se suponga puede dar resultados. Por lo tanto, creo que vamos a seguir viendo mucha “venta” y mucha manipulación.
Quizás por eso sea clave hacer músculo en planteamientos alternativos de uso de la red… mucho más relacionados con la cocreación y con el conocimiento.
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Hola Amalio,
Me parece que tu post es muy acertado y que hay mucho vendedor camuflado en este mundo al amparo de la virtualidad. Siempre ha sido más cómodo mentir (o no decir toda la verdad) cuando no es necesario “dar la cara”, al menos no físicamente. Pero al final, las mentiras salen a la luz y, en ocasiones, los liantes quedan retratados. Y si no, han de hacer un esfuerzo titánico para que no se les note, porque, parafraseando a Heuss, quien no dice la verdad, no puede permitirse tener mala memoria.
Gracias por la reflexión.
Un abrazo.
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